Espera de dos años para los niños sin recursos que necesitan logopeda en Uruguay

 

LENGUAJE

El Hospital de Clínicas en Montevideo  (Fuente: @Rudimencial - iStock)

Las listas de espera para sesiones de logopedia en Uruguay son inaceptables y están ocasionando a los niños pobres un “dramático” problema de lenguaje, aprendizaje, y repercusiones sociales, mientras especialistas, autoridades y políticos se enfrentan a obstáculos familiares en la vía de sus soluciones.

Una investigación del diario impreso uruguayo El Observadorha resaltado los más de dos años de espera a los que se enfrentan familias con niños que tienen necesitan urgentemente de terapia de logopedas. Una cara del problema implica logísticas de salud: los niños deben ser enviados a centros hospitalarios de la ciudad mientras los especialistas urgen a la Administración a proporcionar un tratamiento en un centro de salud local más efectivo y adecuado. Otro inconveniente es que la agenda política en un año electoral en Uruguay paraliza las soluciones evaluadas y presupuestadas.

Pero el problema en términos globales es la eterna cuestión de ricos y pobres; o se tienen 1.000 pesos uruguayos (unos 25 euros) para cada sesión de la terapia, o se deben utilizar los escasos servicios de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE).

Atención demasiado tardía

El Observador informa del caso de una niña de cuatro años que no habla enviada a sesiones de logopedia en el sistema nacional de salud, que informó a su padre que la niña debe alcanzar la edad de seis años antes de que la pueda ver un especialista.

Hace más de un año, la especialista Munyo llevó a la Administración una iniciativa para proporcionar servicios cercanos a los pacientes, pero el director general del ASSE, Alarico Rodríguez, declaró a El Observadorque aunque pudiera crear nuevos puestos de terapia local, no puede hacerlo en año de elecciones.
Mientras tanto, el ministro de Salud Pública en Uruguay pretende desarrollar un protocolo para mejorar la precisión del diagnóstico, afirmando que la falta de diagnóstico está llevando a casos innecesarios inasumibles por los especialistas.

P. W. y J. L. F.