Juan García-Valdecasas: "Disfrutaremos del primer congreso virtual, sin limitaciones de espacio y tiempo"

 

ENTREVISTA AEDA


Centrado en potenciar la formación, la investigación y la divulgación científica en AEDA, el nuevo presidente, Juan García-Valdecasas, ve la teleaudiología como una herramienta útil, pero de uso limitado, solo para leves ajustes «cuando ya se conoce al paciente» y, como coorganizador del próximo congreso en Granada -junto a Juan Manuel Espinosa-, que ya se había aplazado por el coronavirus, anticipa ahora que se desarrollará en 2021 de forma virtual, no presencial, en una entrevista para Audio infos.

Con el propósito de conocer cómo se plantea García-Valdecasas su gestión al frente de AEDA, le planteamos las siguientes preguntas:

-¿Cuál es la primera medida que considera más urgente como presidente de AEDA en las actuales circunstancias de la pandemia del coronavirus?

No nos vamos a quedar esperando al fin de la pandemia. Sin duda alguna, la pandemia nos está afectando a todos de una manera terrible. La sociedad y nuestros profesionales asociados están más que preocupados por su situación personal, familiar, laboral y social. Nadie es ajeno a esto.

AEDA, dentro de sus competencias, ha actuado con celeridad. En mayo, cuando terminábamos el estado de alarma, publicamos las «Recomendaciones para prevenir la transmisión del COVID-19 en la práctica de la audiologia». Una guía que han adaptado varias sociedades y traducido al portugués para su difusión en Brasil.

AEDA debe seguir con su labor, no podemos quedarnos esperando a que esta pandemia cese. Sería un error que nos lastraría durante años. La pandemia terminará algún día. Espero y deseo que sea con las mínimas pérdidas, y en ese momento la audiología en España debe estar en otro nivel. Desde hace meses trabajamos para abrir nuevos escenarios, nuevas oportunidades. Trabajamos para relanzar nuestra revista Auditio, revitalizar la investigación, la formación y la relación con las asociaciones internacionales de audiología. Los primeros frutos ya se están viendo.

-Hay quienes aseguran que de todas las experiencias traumáticas, incluso una crisis como la actual, se pueden extraer cosas positivas, oportunidades. ¿Qué opina?

Por supuesto, pero no debemos esperar a la llegada de experiencias traumáticas para obtener cosas positivas. Yo tengo una fe tremenda en Dios y en las personas y estoy seguro de que saldremos de esta, con daños y heridas, pero con mucha experiencia y confío en que tendremos la mejor versión de cada uno de nosotros y de nuestra asociación. No solo seremos mejores profesionales, también habremos recuperado ciertos valores que siempre hemos tenido, pero que se habían extraviado con las prisas y el modo de vida.

Puedo asegurar que en este tiempo la directiva de la asociación ha trabajado como nunca para que los asociados puedan disfrutar de una asociación más participativa y moderna. Y me consta que los profesionales están aprovechando el tiempo para formarse más que nunca.

-Con más perspectiva y a la vista de los últimos lanzamientos de los fabricantes de audífonos, parece que aspiran a que la tecnología imite al oído humano, emule el efecto pinna, elimine el retardo entre la señal y su procesamiento... ¿es utópico o factible?

¿No es eso a lo que aspiramos desde el principio? Los avances tecnológicos están permitiendo que las estrategias de procesamiento de la señal en los audífonos, los cambios en los micrófonos, auriculares, sistemas de control externo como las aplicaciones en los teléfonos móviles etcétera, se vayan acercando cada vez más a un funcionamiento que imite al oído humano. Estos avances tecnológicos han ido de la mano de un mayor conocimiento en el funcionamiento del sistema auditivo y, de manera muy significativa en los últimos años, del papel del procesamiento cerebral. A pesar de todo, y como diría uno de nuestros maestros españoles (José Luis Blanco) el cerebro es el procesador de señales más sofisticado que existe y su complejidad -unida a la capacidad de la cóclea para el análisis de la señal sonora- no puede ser imitado por la tecnología actual ni probablemente, en los próximos años, aunque los audífonos han mejorado de forma espectacular y lo seguirán haciendo.

-Como organizador del congreso de AEDA junto con Juan Manuel Espinosa, ¿qué novedades o alicientes especiales esperan introducir para atraer a la participación?

Como bien saben, el Congreso de Granada quedó suspendido de forma inesperada y creemos que en 2021 tampoco podrá celebrarse con normalidad. Participativo, seguro que será, pues vamos a disfrutar del primer congreso en un escenario virtual, donde no existirá limitación de tiempo y espacio. Todos los inscritos podrán aportar sus resultados de investigación, contaremos con ponentes de primer nivel y ofreceremos condiciones muy ventajosas a las empresas que siempre han estado apoyando a la audiología y a nuestros congresos.

Ofreceremos ponencias y comunicaciones en directo así como acceso durante bastante tiempo a comunicaciones y talleres offline que quedarán grabados en nuestras plataformas para el disfrute de los inscritos.
En breve podremos daros excelentes noticias para nuestros asociados en cuanto a la cuota de participación, seguro que todos podremos disfrutar de un gran evento.

-Teletrabajo, teleaudiología... ¿qué puede aportar esta distancia y qué puede restar en la práctica profesional?

Permítame que en esto no sea demasiado optimista. En mi área de trabajo dentro de la audiología y en la otorrinolaringología creo que nada puede sustituir la asistencia sanitaria presencial.

Ni la comunicación no verbal, que se percibe durante la anamnesis, ni la exploración clínica pueden ser obviadas aunque dispongamos de herramientas de comunicación fantásticas. Si obviamos estos elementos, los resultados finales de nuestro trabajo no serán óptimos y ejemplos hemos vivido todos durante esta pandemia.

Ahora bien, la situación cambia en pacientes ya conocidos por el profesional, que requieren un pequeño ajuste en su tratamiento o en su adaptación. Ahí, sin duda, la teleaudiología tiene un espacio. Y agradecemos a los fabricantes su implicación, una implicación no nueva, sino que desde hace años los fabricantes entendieron esta necesidad y se adelantaron, de manera premonitoria, a la situación en que hoy vivimos.

-¿Qué lineas de acción conjunta cree posibles con la ANA? ¿Hay frentes comunes de cooperación?

Somos asociaciones diferentes con objetivos y asociados diferentes, pero siempre hay frentes de cooperación y desde el inicio mi mano queda tendida para afrontarlos de manera conjunta. A todos nos interesa alcanzar la excelencia de los profesionales que trabajan en el campo de la audiología.

AEDA reconoce, desde su fundación, las limitaciones en formación, conocimiento, investigación e innovación que sufrimos en nuestro ámbito y nació con el objetivo claro de abordar estas limitaciones. Por ello, la formación, el desarrollo de la investigación y la divulgación del conocimiento son pilares fundamentales de nuestra asociación.

-El primer estudio EuroTrak realizado en España revela que el principal obstáculo para la adaptación de audífonos es el estigma y la vergüenza. ¿Cómo se podría ir eliminando?

En esto hemos avanzado muchísimo. Los pacientes perciben cambios en la estética y comodidad de los dispositivos y perciben los cambios en la sensibilidad social de la discapacidad auditiva. La pandemia ha influido y esto no estaba contemplado en estudios precedentes. El uso de mascarillas y la dificultad añadida para la comprensión es un factor no estudiado que seguro influye más que los estigmas.

Las campañas de publicidad han hecho un gran trabajo. Nosotros no nos guardamos una formula mágica que resuelva el problema y no somos más inteligentes que los departamentos responsables de las compañías distribuidoras de audífonos, que trabajan en este sentido desde hace años.

-Con un líder en el mercado que ha ganado en tamaño por fusión, parece inevitable que otros actores principales miren a las ópticas para ganar cuota, ¿cómo ve esa evolución?

Permítame una reflexión. Somos una asociación multiprofesional y nuestro interés es el desarrollo y promoción de la audiología en España. La audiología con mayúsculas, como disciplina que estudia la audición y sus trastornos.
La evolución de los mercados, los lideres del mercado, las fusiones etcétera, no son intereses directos. Ahora bien, si los cambios del mercado redundan en un beneficio social, en una mejora de la rehabilitación auditiva, en el aumento de la visibilidad social de la sordera y una mayor sensibilidad social hacia los problemas de la audición, ¡bienvenidos sean!

-A veces se reprocha a los ORL que muchos no conocen demasiado la audiología, ¿eso está cambiando? ¿Qué deberían mejorar, a su vez, los audioprotesistas en su cualificación?

¡Menuda pregunta! Las exigencias profesionales actuales son tremendas. Los pacientes y la sociedad demandan muchísimo. Y lo digo en el buen sentido. Demandan más conocimiento, más tecnología, mejores resultados y mejor trato. Y ante esta exigencia nadie puede dormirse.

La otorrinolaringología es una especialidad de la medicina tremendamente amplia que ha experimentado un crecimiento brutal gracias a la tecnología en cada una de sus áreas. Los otorrinolaringólogos han girado hacia la especialización y hoy día son muchísimos los otorrinos que se han especializado en otología, otoneurología y audiología. La figura del otorrinolaringólogo experto en todo y dominador de toda la especialidad ha quedado relegada y solo algunos genios lo consiguen. Puedo asegurar que el interés de los ORL por la audiología ha aumentado muchísimo en los últimos años y eso se refleja en el número de ORL que se han interesado por los cursos de AEDA. Los otólogos y otoneurólogos dominan mejor la audiología clínica y eso repercute en los resultados clínicos y quirúrgicos.

Y sobre los audioprotesistas, quizás yo no sea el más indicado, pero estoy convencido de que son cada vez más voces las que demandan una mayor formación, especialización y cualificación. Y es lógico. Las tareas profesionales se han complicado muchísimo para los audioprotesistas, pues ya no es solo la adaptación de audífonos, hoy día asumen exploraciones relacionadas con el procesamiento auditivo central, exploraciones neurofisiológicas, la adaptación de dispositivos implantables, el manejo de la terapia sonora para acúfenos e hiperacusia y otras muchas tareas.

-¿Es adecuado el número de escuelas del Ciclo de Técnico Superior en Audiología Protésica? ¿Cómo encajará en ese contexto el primer Grado Universitario en Salamanca?

Para un país como el nuestro, el número de escuelas que imparten el ciclo superior es excesivo, pero será el mercado laboral el que marque la capacidad de absorción de los titulados y finalmente quien marque la tendencia al alza o a la baja del número de centros. En este sentido, nunca he entendido que el problema fuera el numero de escuelas, el problema es que no se alcancen los niveles de conocimiento y excelencia que todos deseamos. Todos los audiólogos, ya sean otorrinos, médicos del trabajo, audioprotesistas, logopedas, ingenieros, investigadores, aspiramos a la mejor formación posible y deseamos que los centros de formación, las universidades y los servicios hospitalarios tengan una capacidad formativa acorde a nuestros tiempos. Ese es y debe ser el objetivo de todos, velar por la mejor formación de todos.
Creo que por todo lo que he contado, se puede deducir mi respuesta sobre el grado universitario.

La existencia de grados universitarios en audiología seguro que será un impulso para que entre todos consigamos mejores profesionales y que finalmente, se beneficien nuestros pacientes. Buscaremos también la excelencia de estos. Este grado capacitará aún más a los profesionales, permitirá a los técnicos ya formados aumentar su nivel de conocimientos, permitirá formar profesionales que puedan realizar estudios de postgrado y que se dediquen a la docencia e investigación, etcétera, por eso son compatibles estos dos tipos de formación, tienen objetivos diferentes.
Ahora bien, todos los cambios suponen desajustes en los roles y estaremos muy atentos a dichos cambios.

Creo que en el futuro nadie estará satisfecho con el actual modelo y obligará al dialogo franco de muchos agentes.

José Luis Fernández