La verificación de una buena adaptación pasa por las pruebas objetivas

La precisión en los ajustes de unos audífonos requiere siempre de las pruebas objetivas, más allá de las respuestas que proporciona el propio usuario en las subjetivas, y también aparte de las preconfiguraciones que el fabricante introduce en su tecnología. El papel del audiólogo debe ser preponderante en el proceso y tener la última palabra. Son algunas de las conclusiones de la mesa redonda en el XVII Congreso AEDA, con la participación de Pablo Arias, Lidia Rosselló y Franz Zenker.

Publicado el 11 agosto 2021

La verificación de una buena adaptación pasa por las pruebas objetivas

Javier Santos, director de Audiología en la Clínica Universidad de Navarra en Madrid, ha moderado esta tercera mesa redonda, que tenía como objetivo arrojar luz acerca de la “verificación de la adaptación audioprotésica”. Como primer panelista, Pablo Arias, director de Servicios Auditivos Ibiza, ha descrito los Potenciales Evocados Auditivos de Estado Estable en campo libre (PEAee) a MF y ha señalado que hace tiempo que se buscan los umbrales electrofisiológicos para compararlos con los conductuales mediante esta técnica con niños, cuando no se puede contar con su colaboración para realizar las pruebas. Ha relatado su experiencia con el Instituto de Neurociencias de La Habana, con un grupo infantil. Los audífonos evolucionan muy rápido y, al incorporar nuevos automatismos, dificultan la obtención de resultados en estas pruebas al variar los parámetros en función de múltiples factores, como los entornos sonoros.

Influyen también factores como la direccionalidad adaptativa en 360 grados, el gestor de impulsos (características temporales de la señal) y el efecto peine. Y como pueden variar los parámetros, las señales no pueden ser transitorias, sino continuas en el tiempo. La mejor estrategia es la modulación en amplitud.

Con estas precauciones previas, se puede afrontar la electro-audiometría y se dispone de aparatos muy eficientes para esta prueba, si bien alguno podría registrar resultados erróneamente por alguno de los factores -antes citados- que cambian los parámetros.
Como conclusiones, Arias ha destacado que los PEAee a MF son “una técnica objetiva y de gran fiabilidad para evaluar los umbrales auditivos en campo libre en paciente con audífonos digitales”, que su utilidad clínica permite obtenerlos tanto con usuarios de implantes, como de dispositivos de conducción ósea y de audífonos, sobre todo, con pacientes que tienen dificultades para poder colaborar con el profesional en las pruebas. Además, facilitan la “precisión” en el ajuste de las ayudas auditivas.

Cumplir con los requisitos

Lidia Rosselló, directora y fundadora de RV Alfa, ha hablado de las “Medidas psicoacústicas y en campo libre”, que constituyen las primeras medidas con que se empezó a evaluar para la verificación de la adaptación audiológica, que en definitiva tiene como objetivo comprobar que el estímulo llega a la corteza cerebral.

La psicoacústica estudia la relación entre el estímulo físico y la reacción psicológica que produce, también la que existe entre las propiedades físicas del sonido y su interpretación en el cerebro, así como la percepción de sonoridad y el rango dinámico, dado que pueden ser diferentes con el mismo nivel de percepción en distintos individuos.

El diseño de los audífonos actuales se basa en la psicoacústica para mejorar las habilidades de escucha y los modelos con posibilidades más complejas de procesamiento requieren también métodos más complejos para el proceso de adaptación de los usuarios. Con la hipoacusia neurosensorial hay también alteraciones en la resolución frecuencial y la temporal, no solo en la sensibilidad auditiva, aspectos que no se evalúan en las pruebas audiológicas usuales, porque requiere estudiar el procesamiento auditivo también.

Los procedimientos de verificación a campo libre, por lo tanto, deben complementarse con otras pruebas objetivas, como las que ha explicado Pablo Arias, por ejemplo. De todas formas, estas medidas psicoacústicas también siguen aportando información interesante, bien utilizadas, en situaciones como cuando no se pueden emplear auriculares.

El audiograma tonal a campo libre informa solamente de cuál es la intensidad mínima a la que la persona percibe la señal sonora con la amplificación del dispositivo de ayuda, mientras que el audiograma verbal a campo libre ya revela la percepción del habla y da mucho juego, por ejemplo, para valorar la discriminación con ruido. Roselló recomendó tener en cuenta la distancia y realizar esta prueba para cada oído y luego evaluar también de forma conjunta, la situación binaural. Resulta una herramienta útil en casos infantiles el SAT (Speech Awareness Threshold), la reacción a estímulos de habla de diferente espectro frecuencial, para verificar que el niño es capaz de percibir sonidos difíciles como la /f/.

Roselló explicó, en respuesta a un congresista, que con niños pequeños deja que uno de los padres permanezca dentro de la cabina, lo que les revela detalles que no hubieran imaginado, mientras que los más mayores, los progenitores se quedan fuera, ya que su presencia puede influir -como cualquier otro elemento-, en las mediciones de cómo llega el estímulo sonoro al oído.

Mejor en oído real (REM)

El psicólogo y técnico especialista en Audición y Lenguaje Franz Zenker (Clínica Barajas), ha participado también en esta mesa redonda y ha aportado razones de porqué adaptar con medidas en oído real (REM), ya que las pruebas psicoacústicas no permiten afrontar la adaptación con “evidencias”
Ha subrayado que se han realizado comparaciones difundidas en muchos artículos entre la información proporcionada en los módulos de los fabricantes, una especie de planteamiento teórico, frente a las medidas REM con sonda microfónica, la verdadera fiabilidad, a menudo con una importante diferencia en los registros. Y ha reivindicado ese rol del audiólogo, porque de lo contrario no haría falta su participación, se podrían comercializar audífonos que se autoajusten solos.
Este método de trabajo aporta datos fundamentales, como la resonancia del Canal Auditivo Externo (CAE), que varía mucho entre niños y adultos, por ejemplo, y que tiene un efecto de amplitud sobre la prescripción de la ganancia (NAL-NL2).
A modo de conclusión, Zenker subrayó que “el único procedimiento universal que permite establecer una relación entre la amplificación y el lenguaje, independientemente de la edad y otras características del paciente (motivación, atención, nivel de competencias lingüístico, aprendizaje…) son las medidas con sonda microfónica”.

El audiólogo debe tener el poder de decisión, no cederlo al paciente

Preguntado por un asistente al congreso virtual acerca de si conviene reducir la ganancia de los audífonos cuando se adaptan basándose en estas medidas en oído real (REM) mediante sonda microfónica, dado que con frecuencia la persona se queja de la intensidad sonora, Franz Zenker puntualizó que el profesional debe hacerle ver que es él quien sabe lo que hay que hacer durante el proceso de adaptación y no limitarse a satisfacer sus demandas sin más, ya que eso puede entrañar, por ejemplo, que no perciba ciertos fonemas y se comprometa luego su futura inteligibilidad del habla.

 

J. L. Fernández