La FM mejora hasta un 42% la comprensión en las aulas

investigación

Los sistemas FM mejoran en las aulas hasta un 42% la comprensión de palabras en ciertas condiciones de especial dificultad -con ruido de fondo y utilizando léxico desconocido por el alumno- para el hipoacúsico, con resultados ligeramente mejores entre los adaptados con audífonos que entre los implantados. Así quedó patente en el estudio Supresión de barreras de comunicación en las aulas escolares mediante sistemas de frecuencia modulada, de Franz Zenker, en representación de la Fundación Canaria Dr. Barajas, que recibió el Premio de Investigación en Deficiencias Auditivas otorgado por la Confederación Española de Familias de Personas Sordas (FIAPAS).

En este trabajo de investigación se evaluó de entrada la acústica en 15 aulas seleccionadas entre 23 de la muestra inicial, según varios parámetros, a partir de medidas de ruido de fondo, reverberación y dimensiones, y posteriormente se llevó a cabo una simulación por ordenador de la capacidad de reconocimiento del habla por parte de los alumnos normoyentes y de los 15 que presentaban discapacidad auditiva.

Una de las primeras circunstancias constatadas por los autores del estudio fue que “las palabras que escuchan en clase los alumnos son en gran parte nuevas o poco familiares y la comprensión en la comunicación oral depende en primer lugar del léxico empleado por el profesor”.

Precisamente este detalle explica que el rendimiento de la FM durante esta experiencia resultó superior al de otras investigaciones similares, por ejemplo, las de Boothroyd e Iglehart1 (que evaluaron una mejora del 25%) y Pittman et al.2 (7% y 23% en condiciones de una relación señal/ruido de 6 y 16 dB, respectivamente), ya que estos autores emplearon palabras de mayor familiaridad. Hawkin3 detectó mejores puntuaciones en porcentajes de un 12% y un 8% en idénticas situaciones de medida, mientras que Davies et al.4 también constataron un progreso significativo con la FM cuando utilizaron el test de habla en ruido HINT (Hearing-in-Noise Test).

Pero Franz Zenker justifica esta diferencia en la forma de abordar las mediciones, dado que “en los ambiente educativos, parte del vocabulario que se introduce es nuevo para el alumno”.

Exceso de ruido de fondo

A priori, otros trabajos en este campo ya de entrada “ponen de manifiesto cómo en condiciones acústicas inapropiadas de relación señal/ruido de los alumnos con implante coclear o audífonos sus necesidades son de 20 decibelios frente a los 6 decibelios requeridos por los normoyentes” y las aulas estudiadas en este caso reunían condiciones acústicas adecuadas para los normoyentes pero no para los hipoacúsicos. Los 15 alumnos seleccionados entre 23 estudiaban en colegios de primaria, tenían edades comprendidas entre los 8 y los 16 años y, como criterio de inclusión en el estudio, se estableció una máxima discriminación verbal en campo libre con audífonos o implante coclear superior al 80%. En este grupo, siete escolares tenían implante unilateral y nueve audífonos (siete de ellos binaurales).

Al tratarse de un trabajo de la Fundación Canaria Dr. Barajas para la Prevención e Investigación de la Sordera, el ámbito de actuación fue este archipiélago y los 15 alumnos recibieron receptores MicroMIxs y emisoras Phonak Campus SX proporcionados por el Gobierno de Canarias. Las medidas acústicas fueron obtenidas durante un mes y tres semanas, en las que el equipo de investigadores visitó las 15 aulas. El promedio de ruido de fondo detectado fue de 55 dB, algo más elevado que los 42 dB detectados por Durá et al.5 en una revisión realizada en aulas de varias comunidades autónomas españolas. Los valores óptimos recomendados por la ASHA (American Speech-Language-Hearing Association) son de 35 dB, por lo que la realidad española dista de resultar adecuada.

En cuanto al tiempo de reverberación, en ambas investigaciones coincidió en 1,4 milisegundos, 0,6 por encima de lo aconsejado para la inclusión de alumnos con discapacidad auditiva. Ambos factores (ruido de fondo y tiempo de reverberación) resultan determinantes para el cálculo del índice de audibilidad del habla, que en este trabajo de campo se situaban en el 52%, “inapropiado” para escolares hipoacúsicos, según los baremos establecidos por el modelo Boothroyd6.

Referencias bibliográficas:

  • 1 Boothroyd A. and Iglehart, F. (1998). Experiments with classroom FM amplification. Ear and Hearing. 19.202-217.
  • 2 Pittman A. L., Lewis, D. E., Stelmachowicz, P. G. (1999). Recognition performance for four combinations of FM system and hearing aid microphone signals in adverse listening conditions. Ear and Hearing 20.279-289.
  • 3 Hawkins, D. (1984). Comparisons of Speech Recognition in Noise by Midly to Moderately Hearing Impaired Children using Hearing Aids and FM Systems. Journal of Speech and Hearing Disorders, 49,409-418.
  • 4 Davies, M. G., Yellon, L., & Purdy, S. C. (2001). Speech-innoise perception of children using cochlear implants and FM systems. Australian and New Zeeland Journal of Audiology, 23, 52-62.
  • 5 Durá Doménech, A., Vera Guarinos, J., & Yebra Calleja, M. (2002). Análisis y valoración de los factores que intervienen en la acústica de salas de uso docente en relación con la problemática particular de la población con discapacidades auditivas en diferentes grados. Alicante. Phonak.
  • 6 Boothroyd, A. (2004). Room acoustics and speech reception, a model and some implications. Fabry, D., and DeConde Johnson, C. (Eds.). ACCESS Achieving Clear Communication Employing Sound Solutions 2003. Chapter 22, pp207-215. Phonak.

Lea el PDF del reportaje completo en el número 115 de Audio Infos España, disponible en Audiology Worldnews Kiosk.

Por José Luis Fernández


Fotos: Fundación Doctor Barajas