Éxtasis y ruido: el cóctel ensordecedor

© Alexander Fiodorov

investigación

Para romperse los oídos, el cóctel traumatismo sonoro y éxtasis parece eficaz... Investigadores americanos de la Universidad de Wayne State acaban de mostrar que el éxtasis, o MDMA (3,4-metilendioxi-N-metilanfetamina), agrava la pérdida de audición ligada a un traumatismo sonoro.

Para ello, han sometido a cuatro grupos de ratas a un tratamiento diferente. El primero no recibía ningún tratamiento (grupo control). Al segundo se le suministraban inyecciones intraperitoneales de éxtasis. Al tercero, estímulos sonoros traumatizantes (120 dB durante una hora) y al últim, ambos tratamientos combinados. Los científicos buscaban así reproducir las costumbres de algunos clubbers y otros adeptos a las fiestas rave. Tests de potenciales evocados auditivos y un análisis histológico de la cóclea han mostrado que, si bien el éxtasis por sí solo no tiene ningún efecto sobre la pérdida auditiva (los mismos resultados que con el grupo de control), esta droga asociada a los traumatismos sonoros causa daños más importantes que el traumatismo sonoro solo. Eso se traduce en cambios de umbrales y un mayor deterioro de las células ciliadas, especialmente las externas.

Ya en 2003, otros estudios con monos habían evidenciado que el éxtasis solo tenía un impacto en los potenciales evocados auditivos, y mostraban la dificultad de encontrar modelos pertinentes para este tipo de experiencias.

Fuente: Church MW et al. "'Ecstasy' enhances noise-induced hearing loss". Hearing Research 2013; 302:96-106a.

B.S.