Cómo motivar a su equipo en el gabinete auditivo

 
 
 

Gestión

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Trabajar no se reduce a una simple ejecución de tareas. Hoy en día, hay que hacer malabarismos entre la optimización perpetua de la producción, calidad de vida en el trabajo y sentirse realizado personalmente. ¿Cómo puede uno seguir motivándose a sí mismo y a su equipo en un entorno en constante mutación por la digitalización? A continuación, algunos elementos de respuesta, por Camile Boivigny, especialista del ramo en Francia.

Antes mismo de plantearse motivar a su equipo, su colaborador o su asistente, primero hay que... ¡no desmotivarles! Si no, será como llenar una piscina con una fuga.

Algunas torpezas que evitar

De entrada, se trata de ser consciente de que el mundo profesional actual y más en particular el ambiente reinante en un gabinete auditivo se complica sin remedio.

En consecuencia, se ha convertido en ilusorio querer gestionarlo todo. Hoy, ni siquiera un líder puede jactarse de saberlo todo y de controlarlo todo. Efectivamente, esta lógica ya no puede aplicarse, en especial en términos de credibilidad, pero sobre todo de carga de trabajo.

Indispensable igualmente: procúrate los medios para tener éxito preguntándote siempre sobre el sentido de la misión que hay que cumplir, tu objetivo, la formación y el material adecuado necesarios.

Y aunque sea la tendencia actual, conviene evitar que intentes estandarizar, “uniformizar” a los empleados. Será más fructífero cultivar las diferencias. Efectivamente, eso puede permitir que se cree cierta riqueza, un dinamismo o mejor aún, un nuevo impulso de innovación. Así, resulta más natural y más productivo adaptar la actividad a la persona que a la inversa...

Reinventarse permanentemente

Con el fin de seguir motivado, de mantener tu nivel de práctica profesional o de conocimientos y de luchar contra el aburrimiento, ¡haz formación continua! Una solución con forma de ritual de renovación permanentemente...En lo idílico y según Confucio: “Elige un oficio que quieres y no tendrás que trabajar un solo día de tu vida”.

A los nuevos logros se puede aspirar según las necesidades de los pacientes y lo que te interese más sin que eso quite para que imagines proyectos que se salgan de lo corriente o tengas perspectivas a largo plazo.

Si uno siente una necesidad real de evolucionar, nada le impide tomarse un tiempo, solo o con su equipo, hacer un listado de lo que perciben como obstáculos, lo que les gustaría cambiar, lo que les apetece realizar, ya sea individual o colectivamente, y luego establecer un plan de acción en consecuencia. Así construirás tu libertad profesional evitando toda pérdida de sentido y sin perder de vista las aspiraciones naturales de cada cual. A lo largo de este proceso, en el día a día también, o cuando atravieses momentos de duda, recuerda la vocación “familiar” de los profesionales de la salud: contribuyen a tratar, aliviar, prevenir, curar, ayudar y por encima de todo, son ¡arquitectos de la audición!

¡Arquitectos de la audición!”

Una constante que permite estar siempre bajo la influencia y la dinámica de tu oficio puede basarse en la búsqueda de sentido y compromiso, al instaurar en la medida de lo posible un clima que incite a la colaboración, en un contexto de transparencia, de confianza y que anime sin falta a tomar iniciativas.

Consultando e implicando a tus colaboradores o asistentes, instaurando una visión compartida de tu actividad, ponéis en marcha un entorno propicio para sentirse realizados y para la creatividad. Dar confianza y autonomía a tus colegas o empleados demostrando un mínimo de conciencia profesional puede implicarles y motivarles. Al no desear decepcionarte, sino tratando de satisfacerte y satisfacerse ellos, tu equipo redoblará esfuerzos y compartirá así un fin común: la plenitud colectiva e individual.

La consideración que les concedas les fidelizará tanto o más que estar pendiente de tus colaboradores, les insuflará probablemente las ganas de estar a la altura de la estima que les demuestras.

También, sé igual de exigente contigo mismo que con ellos. Al regirte por las mismas reglas de exigencia que impones a tus empleados, ellos se sentirán -con toda la razón- tratados de igual a igual. Eso tendrá un efecto real de cohesión y alimentará potencialmente el sentimiento de orgullo de tus empleados.

Aparte de eso, al acoger regularmente a jóvenes colaboradores o empleados, mantendrás permanentemente un nuevo aliento, fuente de inspiración y motor de cambio.

Evaluar para evolucionar mejor

Pide a tus colegas y empleados hacer evaluación. Eso evitará toda deriva inmovilista al demostrar a tu personal que su opinión cuenta. Juntos, establecer vuestros calendarios (plannings), prioridades, proyectos. Al acordar cierta autonomía a tu entorno profesional, acentúas la implicación de cada cual y favoreces su creatividad. Eso puede permitir igualmente redefinir juntos ciertas misiones, con total flexibilidad, responsabilizar a algunos, personalizar las fichas de los puestos, confiar misiones valorizantes en recompensa por un trabajo siempre bien conseguido, por ejemplo. Cuanto más personalizado es el trato humano, más grande es su potencial motivador.

Al establecer y cumplir tus compromisos, te ganarás, además, el respeto y el reconocimiento de tu equipo. ¿Por qué no llegar hasta a elaborar y firmar una carta de compromiso personalizada y elaborada colectivamente? Con objetivos e ideas de proyectos comunes, pocas posibilidades de perderse, sino más bien al contrario, cultivarás un sentimiento de pertenencia.

Algunos momentos fuera de horario

Da importancia de vez en cuando a algunos momentos de “distensión”: cumpleaños, promoción, decoración del gabinete.

Compartiendo estas actividades festivas en común, creas o estrechas los lazos. La perspectiva de una celebración, sea cual sea el motivo, puede revelarse como un poderoso resorte de motivación. Compartiendo otras cosas que las actividades estrictamente profesionales, aspiráis a una frivolidad que puede resultar, a largo plazo, salvadora.

Al destacar en paralelo los logros de cada uno, felicitándoles abierta y públicamente, por ejemplo, creas una ola de dinamismo y de legitimidad en el seno de tu gabinete.

Motivación y determinación

Asociadas, motivación y determinación conducen a la realización y, sobre todo, a llevar a término proyectos personales o colectivos. Reflejan un estado de ánimo positivo y constructivo que permite actuar con voluntad. Definiendo objetivos claros y alcanzables, responsabilizando e implicando a tus colaboradores o asistentes, les haces progresar hacia más experiencias, seguridad y competencias.

C. B. y J. L. F.